“Diminutas aberturas por las que se deja entrever el fuego celeste,
  diamantes engastados en el firmamento,
  pequeños lagos que titilan en la hierba negra de la noche,
  como piensan los esquimales,
  o bolas de hidrógeno incandescente que se transforma lentamente
 en helio, como saben los astrónomos;
cada noche el cielo se adorna con varios millares de estrellas”
J.P. Verdet.